En la 16 calle de la zona 10, casi llegando a la esquina de la sexta avenida, del lado derecho abrieron no hace mucho una crepería de nombre Luna de miel.
Al negocio, por lo visto, le ha ido viento en popa debido no sólo a la calidad de su menú sino también a lo placentero del ambiente y al obsequioso servicio. Una de las especialidades de la casa, preparada con Nutella, está para chuparse los dedos.
Del otro lado de la calle se encuentra ubicado el Café Saúl, cuyo propietario, Emilio Méndez, fue seleccionado por Prensa Libre como personaje del año 2005 en virtud de “proyectar una imagen positiva, optimista y ejemplar”.
Modélico empresario, enérgico gestor cultural y ambicioso promotor del proyecto GuateAmala, hoy Méndez sigue dando de qué hablar en su calidad de organizador de estrafalarios desfiles de moda y propulsor de la iniciativa ‘Despertemos Guatemala’.
Por desgracia, detrás de tan rutilantes orquestaciones de marketing nacionalista (y más allá del malabárico autobombo) se esconde un tipo esculpido a imagen y semejanza de los más siniestros e hipócritas oligarcas que pueblan estas desventuradas tierras chapinas.
Lo sé de tres distintas fuentes, todas ellas muy de fiar: resulta que nuestro prohombre “positivo, optimista y ejemplar”, celoso tal vez porque alguien en el mundo es capaz de preparar mejores crepas con pasta de chocolate y avellanas que las que se despachan en su templo del buen gusto, montó en cólera y utilizó todo su poder –que no es poco– hasta conseguir que la distribuidora de Nutella dejara de venderle a Luna de miel.
¡Qué bonita forma de amar a Guate!
>lacajaboba@gmail.com
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