La policía carece de registro de niños desaparecidos; muchas veces la alerta “Alba Keneth” no incluye número de teléfono para comunicarse.
Jhonatan Nehemías Juárez Rodas cumplió 14 años ayer. Su padre recordó su cumpleaños buscándolo en las calles. Pese a que ha recibido alguna orientación de los investigadores de la Policía Nacional Civil (PNC) en la búsqueda de su segundo hijo, quien desapareció el lunes pasado, ha sido en solitario.
“Estaba enterado de que había perdido clases. Ese lunes pregunté en el colegio y, cuando no volvió, pensé que temía el regaño. Empecé a buscarlo entrada la noche en casa de sus amigos. Desde entonces he salido de día y de noche, ahora voy al centro; la policía dice que tal vez pueda estar durmiendo en las calles”, dice este padre soltero .
Unos minutos antes había estado en la estación de un noticiero de televisión donde dejó la fotografía de Jhonatan.
Las pocas alertas “Alba Keneth” que se encuentran en Youtube conllevan la advertencia “socialice esta información, es urgente”.
Ni siquiera el sitio de la Fundación Sobrevivientes o el de la PNC permite ubicar las listas de estos niños desaparecidos con facilidad. Cuando se llama a las comisarías de las zonas en donde se vio a los niños por última vez o donde residían, la respuesta de los oficiales es invariable: “Disculpe, no hay registros”.
Néstar Diéguez, oficial de la Oficina de Prevención del Delito de la PNC, reconoce que hay “cierta dificultad” para cruzar información entre la Procuraduría General de la Nación (PGN) y el Ministerio Público (MP). Ni siquiera él durante toda la tarde pudo localizar en la sección de menores desaparecidos datos de los chicos reportados por la alerta “Alba Keneth”.
“Es que a veces la denuncia se hace directamente a la PGN”, se excusa el oficial. Según la fundación Sobrevivientes, a la fecha se reportan desparecidos unos 500 menores de edad.
Quince días de tortura
La fotografía de la encantadora preescolar que aparece en uno de los pocos registros de la alerta “Alba Keneth” despierta ternura. Sus ojos claros, su cabello pelirrojo y sus diminutos labios rosados son los de una niña que fue raptada por su padre durante 15 días.
Aunque la pequeña volvió con su madre durante la Semana Santa, su progenitora debió buscarla sola. La respuesta del MP siempre era: “Está con su padre, no se preocupe, hay otros niños que están con extraños. Jamás me tomaron una declaración”.
Valiéndose de un abogado obtuvo una orden de captura. Curiosamente, media hora antes de realizarse el allanamiento la niña fue devuelta. “Tengo entendido que había una alerta Alba Keneth, pero nadie me llamó”, cuenta. Nadie se comunicó por una sencilla razón: la alerta, al igual que muchas, no tiene ningún teléfono a dónde comunicarse con sus familiares para reportar cualquier información sobre los desaparecidos.
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