Estudios recientes encuentran que el beneficio para la salud es mayor que el que produce cualquier otro tipo de actividad física.
El Colegio Americano de Medicina Deportiva de Estados Unidos, o ACSM por sus siglas en inglés, dictó su última recomendación en cuanto a ejercicio: una hora diaria, seis veces a la semana –cinco como poco– y tres de ellos con entrenamiento de resistencia, o lo que se dice, hacer pesas. “Lo ideal sería que todos pudieran ir al gimnasio y pedir ayuda a un profesional para armar un plan de ejercicio global, es decir, de forma que en el mismo día se trabajen todos los músculos del cuerpo, en una hora. Los científicos recomiendan que las pesas sean parte de la vida de los niños desde los cinco o seis años porque han visto lo bien que caen al cuerpo”, comenta el costarricense radicado en Guatemala, Orlando Muñoz Gil, entrenador personal certificado por la NSCA estadounidense, o National Strength and Conditioning Association. Ese plan de ejercicio debe elaborarse, después de una entrevista y una evaluación, acorde al nivel de la persona que lo solicita, ya sea principiante o que nunca ha hecho ejercicio, intermedio o quien ya logró ejercitarse con regularidad durante los últimos dos o tres años, o avanzado. “Ojo, estamos hablando de entrenamiento en pesas, es decir, un maratonista que nunca ha hecho pesas será un principiante. Cuando se empieza a trabajar con peso solo se usa el 20 o 30 por ciento de la capacidad múscular, y al avanzar se irá utilizando más, hasta llegar al 80 por ciento, nadie llega al cien. La especificidad del ejercicio es importante, las pesas no se pueden sustituir”, agrega.
Y es que el tema de la salud se debe ver a corto y largo plazo, mientras más se trabajen los músculos, habrá, por ejemplo, más densidad ósea. El entrenamiento de resistencia tiene mucho que ver con temas como movilidad, postura, coordinación y flexibilidad. “Ahora se sabe que uno se ‘flexibiliza’ más al hacer pesas que al hacer estiramientos, estos ya no se recomiendan ni siquiera para antes de una competencia de atletismo o natación, pues se ha comprobado que no producen ningún beneficio, es más, los estiramientos reducen la potencia del músculo y con ello se logra menos velocidad”, continúa Muñoz, sin temor a afirmar que en Latinoamérica estamos unos 20 ó 30 años atrás de los últimos descubrimientos de la ciencia deportiva, y que es necesario recordar que trabajar el cuerpo de manera científica no es lo mismo que de manera empírica. Por eso es tan importante que los entrenadores personales estén al tanto de los hallazgos más recientes y que conozcan su trabajo. “Si las pesas se hacen con la guía indicada, jamás habrá una lesión. De hecho, estas sirven para corregir lesiones producidas por otros deportes, y son el elemento relajante por excelencia, más que el yoga y los pilates, que más bien ahora se desaconsejan porque están relacionados con daños en la estructura ósea y muscular a largo plazo”, concluye Muñoz, haciendo alusión a un estudio que demuestra que quien hace pesas, en el tiempo, se sentirá menos estresado que quien practica yoga. El entrenamiento de resistencia está especialmente recomendado para personas de la tercera edad, entre otras cosas, porque previene la osteoporosis.
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