Recordemos: el 21 de agosto de 1997 se presentaron las propuestas de reformas constitucionales de los pueblos indígenas, elaboradas luego de una extensa consulta. Con el preciso objetivo de contar con un Estado de reconocimiento multicultural y aspiración intercultural. Se decidió concentrar los esfuerzos en propuestas de reforma clave y todas estrictamente planteadas por los Acuerdos de Paz. La comisión encargada concluyó en temas medulares que modificaban 9 artículos de la Constitución de 1985 y suponía la elaboración de leyes de desarrollo constitucional. Asuntos de verdadera transformación y de gran relevancia para los pueblos y su fortalecimiento, tales como el carácter del Estado y la Nación, el reconocimiento de los pueblos indígenas y sus derechos, el reconocimiento de la espiritualidad maya, el reconocimiento de derechos a la participación política de los pueblos indígenas, la oficialización de los idiomas indígenas, el reconocimiento del derecho indígena, su potestad normativa especial y su función jurisdiccional espacial. La propuesta final fue aprobada por la Séptima Magna Asamblea de los Pueblos Indígenas convocada por Copmagua y fue presentada oficialmente con la firma de 5 mil personas. Luego, todo quedó en suspenso.
Ahora, el contenido de la reforma constitucional recientemente propuesta por un reducido grupo de asesores del Ejecutivo al parecer se centra, como ya se ha explicado extensamente, en asuntos de seguridad y justicia, de sistema político (primero tendrá que ser la reforma a la ley electoral) o de fortalecimiento fiscal del Estado.
El tipo de ejercicios políticos recostados en una consulta horizontal, esos que recogen necesidades y visiones, se acercan a ser más legítimos. Hablamos de los que toman en cuenta a toda la población y sus diversidades. Lo contrario sonaría a cabildos de siglos pasados. A construcciones de elite. No olvidemos que la Constitución misma ordenó la emisión de una ley de pueblos indígenas (Artículo 70) que a la fecha no se ha cumplido (toda una omisión inconstitucional). La nueva propuesta de reforma ¿desatenderá también este mandato, ya que el Congreso se ha negado?
Simple: el objetivo de todas las Constituciones es construir Nación. Hacer que todos se sientan parte “de”, y acá la mitad jamás ha sido tomada en cuenta. Una reforma debería traer consigo esa capacidad, o ¿se trata de seguir perfeccionando una Constitución excluyente?
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