En declaraciones recogidas por el diario Clarín, la presidenta del Banco Central de Argentina, Mercedes Marcó del Pont, expresó que Argentina “tiene los dólares suficientes para asegurar el funcionamiento de la economía”, pero no para “cubrir el desplazamiento de los ahorros hacia la moneda estadounidense”. Por medio de estas afirmaciones, pretende justificar que el Banco Central haya oficializado el “control de cambios” que busca contrarrestar la “fuga de divisas del circuito de la producción y del empleo”, que, según Marcó del Pont, se ha agravado debido a la crisis económica mundial.
Asimismo, Marcó del Pont dijo que existían 3 opciones para enfrentar la fuga de capitales: “Una devaluación, como muchos desean; el endeudamiento a corto plazo, pero no vamos a recurrir a ello para financiar fugas; y, claramente, la más razonable es regular una partecita del funcionamiento del mercado de cambios”. No obstante, Marcó del Pont reconoció que existe “una tendencia estructural de los argentinos de buscar el dólar como moneda de refugio”. “Se trata de una fuga de divisas del circuito de la producción y del empleo de nuestro país, y supone extraer una parte importante del ahorro de los argentinos de ese circuito, que pasan a estar absolutamente ociosos”, afirmó. Marcó del Pont también aceptó que “los procesos de fuga, ya sea por shocks internos o externos, han producido procesos desestabilizadores muy fuertes”.
Se entiende por fuga de capitales la transferencia o salida de dinero de un país a otro (vía conversión de moneda) con la finalidad de obtener mejores rendimientos, de preservar el valor o poder adquisitivo, o de evitar confiscaciones. Generalmente, la transferencia de capitales con el propósito de obtener mejores rendimientos (capital especulativo) está prevista dentro del flujo normal de capitales a nivel de la balanza de pagos.
La salida de capitales con el objetivo de preservar el valor o poder adquisitivo es totalmente impredecible e incontrolable, ya que esta decisión conlleva el temor o el pánico a procesos inflacionarios y devaluatorios que erosionan el ahorro y el poder de compra. Este es el fenómeno que nuevamente se está presentando en Argentina, aunque se niegue. A su vez, la salida de dinero por miedo a la confiscación también puede ser traumática e incontrolable, ya que es una reacción ante la imposición de tributos excesivos o ante la vulneración arbitraria de la confidencialidad inherente a las operaciones bancarias, o sea sin que medie una relación causal justificada, acreditable y justiciable.
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