Los feligreses acompañaron a Álvaro Ramazzini en su primera homilía como obispo de la Diócesis de Huehuetenango
“Ahora comienza ante mí un camino diferente. Delante de la incertidumbre que supone, me alientan y reconfortan las palabras de Jesús ante Dios. En el corazón de Jesús nos encontramos ustedes y yo, ahí no importa la distancia”, afirmaba ayer en la madrugada Álvaro Ramazzini en su última homilía como obispo de San Marcos.
Los 23 años al frente de esta Diócesis, su lucha “espiritual y material” a favor de las comunidades, su protección de los recursos naturales, hicieron que a pesar de lo temprano de la misa, que comenzó a las cuatro de la mañana, no cupiera un alfiler en la catedral. Jóvenes, mujeres y ancianos transitaban por las calles de la cabecera en mitad de la noche para dar su último adiós a “monseñor Álvaro”, como le llaman los fieles de este departamento.
“Quisiera darles un abrazo a todos, pero tenemos que irnos a Huehuetenango, que el mayor abrazo venga de Dios mismo”, afirmó Ramazzini en una emotiva despedida, acompañado de su madre y su hermano. Muchas de las personas que asistieron a la misa permanecieron con los ojos llorosos durante casi todo el tiempo; mientras que los de Ramazzini comenzaron a humedecerse cuando llegaba el momento del adiós.
El obispo, acompañado de su familia y seguido de feligreses de las parroquias del Altiplano, llegó a Huehuetenango tomando la ruta de Sipacapa; mientras que los demás autobuses llegaron vía Quetzaltenango.
Miles de fieles reciben al obispo
“Fue algo muy especial, un hombre que nos ayudó tanto… Su trabajo no fue solo espiritual, sino también material, de apoyo a las comunidades. Fue la esperanza que Dios da a la vida”, comentó Delma Vásquez, de la comunidad El Tumbador, San Marcos. “Estamos demasiado tristes, porque monseñor Álvaro nos ayudó a construir nuestra pequeña iglesia”, dijo Elubia Sandoval, de San Rafael de Pie la Cuesta.
Miles de personas se reunieron ayer a las 9 de la mañana en el centro comercial Pradera, a la entrada de Huehuetenango, para marchar en una caminata de bienvenida al Obispo. La asistencia estuvo marcada por personas llegadas de los 32 municipios de Huehuetenango, incluso de los rincones más remotos como Todos Santos Cuchumatán, Santiago Atitán o Santa Cruz Barillas. Al mismo tiempo, grupos de las parroquias de Tajumulco o San Miguel Ixtahuacán tampoco quisieron dejar pasar la oportunidad para despedir a su obispo
La marcha concluyó en el colegio La Salle, donde el Nuncio Apostólico de Guatemala, monseñor Paul Richard Gallagher, lo nombró como obispo de Huehuetenango, mediante un documento certificado por el papa Benedicto XVI el 14 de mayo. Además de sacerdotes de todos los municipios del departamento, Ramazzini estuvo acompañado de padres mexicanos, como de San Cristóbal de las Casas, Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), El Salvador y Costa Rica.
Inmigrantes, desnutrición y volencia
Las lecturas –carta a los Hebreos, San Juan– se leyeron en español, mam, q’anjob’al y popti’. A continuación, Ramazzini ofreció su sermón de bienvenida, que se prolongó durante media hora. “He venido a Huehuetenango, el Señor me eligió sin ningún mérito por mi parte”, dijo ante los aplausos de miles de personas. “La situación social, política, económica y cultural de este departamento está complicada”, para lo cual pidió “la colaboración y compromiso de la iglesia de Huehuetenango” para llevar a cabo cambios profundos. Ramazzini habló de los inmigrantes, la desnutrición, la violencia, de las extorsiones, de los afligidos, de los niños desnutridos “en esta sociedad en la que han hecho del dinero el poder”.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
6 comentarios: