Todas las piezas fueron trabajadas en ladrillo.
La muestra más reciente de la escultora guatemalteca María Isabel Madriz, reconocida a nivel nacional por su trabajo en el salón Azaria de Paseo Cayalá, se presenta estos días en la Galería el Attico. La exposición está compuesta de siete piezas grandes en barro cocido. “Me gusta el ladrillo porque permite trabajar a grandes escalas, lo he venido haciendo desde hace unos cuatro años y, después de aprender a resolver ciertos problemas, ahora lo encuentro muy fácil de manejar, me encanta su color”, comenta Madriz, quien empezó sus estudios en el arte de la plástica a los once años con el maestro Roberto Ríos del Cid. Las piezas nuevas son de tipo arquitectónico, y destacan por su colorido, que refleja calidez y cercanía, y por el derroche en sus detalles. “Me inspiré en el estilo clásico y barroco, pero a la vez creo que tienen un toque muy contemporáneo”, agrega Madriz, quien trabaja en la técnica que involucra la talla directa sobre el ladrillo crudo para después ser horneado y ensamblado.
María Isabel Madriz se inició en la escultura con la guía de Claudia Cirici y posteriormente ha recibido formación por parte de expertos internacionales de la talla de Peter King y Xinia Marin.
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