Erick Barrondo parece marcado por la fortuna: pasó del atletismo de fondo a la marcha, y ahora es uno de los mejores del mundo.
Una lesión en la media maratón Internacional de Cobán (2006) quizás cambió su destino, porque Erick Barrondo debió dejar la práctica del fondismo y pasar a la caminata.
Y el altaverapacense (nació en el municipio de San Cristóbal Verapaz, el 14 de junio de 1991) en esa especialidad se hizo nada menos que campeón panamericano, en los Juegos de Guadalajara, en la especialidad de los 20 kilómetros, con un tiempo de una hora, 21 minutos y 51 segundos.
Erick también logró la marca mínima para los 20 kilómetros de la marcha (1 hora, 20 minutos y 58 segundos) en el Gran Premio de Dublín, en Irlanda del Norte; y de los 50 kilómetros (3.44:59) en el Campeonato Nacional de Marcha en Pontevedra, España. Es decir que en Londres participará en dos competencias.
Es considerado uno de los 10 mejores marchistas del mundo, logro ratificado el año pasado en el Campeonato Mundial de Atletismo realizado en Daegu, Corea del Sur; y tiene el octavo mejor tiempo del año, en el mundo, en los 20 kilómetros, con 1 hora y 18 minutos y 25 segundos logrados con un tercer lugar en Lugano, Suiza.
“Tenemos un entrenador (Rigoberto Medina) que sabe bien cómo se deben dosificar las cargas”, dice Erick respecto de su participación en las dos pruebas en Londres. “Sabe corregir errores, y afinar ventajas y posibilidades y sabe bien cómo planificar mi trabajo”.
Del fondo a la caminata
Sus primeros objetivos deportivos eran jugar fútbol, pero no había dónde, explica. Y en las clases de educación física en la escuela era muy rápido. El más veloz siempre…
Así se inició en el atletismo, cuando empezó a asistir al Complejo Deportivo de Cobán para entrenar fondo; pero la lesión en la carrera cobanera le cambió la vida.
“Fue la rodilla izquierda la que me dañé, y me colocaron la marcha como un deporte alterno. Y como por la gravedad de la lesión me recomendaron dejar las competencias de fondo, me volqué a la marcha. Y pronto me dio satisfacciones”, dice Erick.
La meta
Su sueño fue siempre asistir a unos Juegos Olímpicos. En el atletismo de ruta o donde fuera…
Y en la marcha luchó por eso. “No hacía buenos tiempos, y como ya me entrenaba con la selección mayor de marcha, pensé que no estaría listo para clasificar a Londres 2012: mi meta era Río de Janeiro 2016. Pero algunas cosas cambiaron”, relata.
Vino a Guatemala el entrenador cubano Rigoberto Medina, le cambiaron sus planes de entrenamiento, y empezó a enfocarse en lograr las marcas para Londres. Y lo logró con creces…
El sueño olímpico
Muchos piensan que su mejor actuación fue en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, en donde logró la medalla de oro. “La mejor, sin embargo, fue el gran premio de Dublín, cuando logré la marca en los 20 kilómetros”, concluye Erick.
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