Existen cuatro instituciones que velan por ellos, pero carecen del presupuesto y recursos humanos para rescatarlos.
Los lagos de Guatemala ya no tienen las aguas cristalinas de otros tiempos. Los análisis realizados cada mes en la cuenca de Petén Itzá, Izabal, Amatitlán y Atitlán muestran más contaminación. Los últimos gobiernos han creado entidades para que se ocupen de ellos. Pero no les han dado presupuesto suficiente ni personal para hacer los cambios. En ocasiones la voluntad haría la diferencia, dice el director del Centro de Acción Legal Ambiental y Social, Yuri Melini.
La Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Amatitlán (Amsa) realizó este mes el muestreo de la calidad de agua y los resultados demostraron que empeoró. La noticia no sorprende, pues todavía hay 1.5 millones de habitantes de la ciudad capital y otros municipios que descargan sus desechos en la cuenca, y que de esa forma contribuye a que la bacteria E. Coli no desaparezca.
Aun así, el jefe de relaciones interinstitucionales de Amsa, Marlon Valladares, considera que hay avances. Entre ellos las siete plantas de tratamiento que tienen a su cargo, las cuales sirven para reducir los niveles de contaminación del agua que llega a la cuenca. Sin embargo, el líquido debe ser tratado previo a su consumo.
El presupuesto anual que tienen es de Q81 millones 585 mil, la mayor parte se usa para pagar deudas de estufas ahorradoras entregadas durante 2009. Solo pueden disponer de Q12 millones para el resto del año, pero el pago de planilla consume el 80 por ciento del monto.
Talleres y charlas
La Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno identifica la construcción de carreteras sin estudios de impacto ambiental como el principal problema. Este porque durante invierno se producen deslizamientos que caen al lago. La otra preocupación es el pez común que contribuye a la proliferación de la cianobacteria.
En Izabal las descargas de desechos de las industrias y los drenajes son las que representan peligro. La directora de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Izabal y de Río Dulce (Amasurli), Maritza Aguirre, explica que junto con su equipo de trabajo (14 personas) se empeña en impartir talleres y charlas en los 18 municipios que rodean el lugar. Entre otras proyectos menciona solicitar apoyo de las comunas aledañas.
Mientras, la del Lago de Petén Itzá hace limpiezas cada cierto tiempo en distintas partes del lago. El mayor problema son los drenajes y la tala de árboles. También intenta acercarse a los vecinos para impartirles talleres.
Amasurli y la Autoridad del Lago de Petén Itzá están a cargo del Ministerio de Ambiente. Pese a esto, la unidad de comunicación social se abstuvo de informar el presupuesto del que disponen cada una.
Lo útil de los lagos
El investigador del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente, César Castañeda, considera que los lagos y lagunas de Guatemala juegan un rol importante para las comunidades, aunque los ciudadanos muestren indiferencia.
Los ciudadanos no siempre entienden que los lagos son recursos de fauna y flora, hídricos, fuentes económicas de turismo, deporte y recreación, además de ser una vía de transporte. Trabajan como cuerpos afluentes por donde se alimentan y se evacúan aguas, y que en conjunto con los ríos colaboran para reducir los desastres naturales e inundaciones.
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