Temp. actual

clima
24°C

Prob. de lluvia

lluvia
80%

Compra

  • 7.68
  • dolar

    Venta

  • 7.86
  • logoep

    Guatemala, jueves 09 de agosto de 2012

    facebook twitter youtube instagram mail rss

    OPINIÓN

    Fin de un ciclo histórico

    Edgar Gutiérrez

    El pacto político quedó rebasado.

    Hay indicios de que Guatemala está cerrando un ciclo de su evolución económica y política. Como hace 30 años, la crisis corre por cauces independientes pero tiende a confluir en una crisis de Estado que obligará a replantear el patrón de crecimiento económico, el régimen político y la institucionalidad del Estado.

     

    Como en la travesía de una “tormenta perfecta”, la crisis mayor es la disfuncionalidad institucional del Estado que se manifiesta en una pérdida del control de la seguridad en el territorio. Las instituciones básicas de la seguridad (Policía, cárceles) están colapsadas y el sistema en general (MP, tribunales, Migración, aduanas, puertos y aeropuertos), es poroso ante el poder corruptor del crimen organizado.

     

    Pero la pérdida de control, además de ser institucional y de áreas estratégicas, se extiende a las calles, residencias, centros de trabajo y de recreación. No existe un lugar seguro para la ciudadanía. Guatemala es considerado por los grandes centros de poder como “un caso perdido”, fuente de riesgo internacional, que debe ser crecientemente intervenido a fin de evitar que caiga enteramente en manos de criminales y mafias transnacionales. A diferencia de hace 30 años, la amenaza de seguridad contra el Estado no es para implantar otro orden; esta vez es una amenaza que aprovecha y profundiza las debilidades estatales.

     

    La crisis del Estado refleja, a la vez, una crisis del pacto político de 1985, que se resume en la Constitución Política de la República, aunque las elites aún no lo perciban. Cualquier salida del problema de estatalidad pasará por un nuevo pacto político.

     

    La Constitución de 1985 expresó básicamente tres intereses: el del Ejército y su tutelaje sobre las instituciones del Estado durante la transición democrática (que concluyó con los Acuerdos de Paz en 1996); el de los empresarios y su defensa a ultranza de la propiedad privada y la salvaguarda para no pagar tributos al Estado, y el de los partidos políticos, tradicionalmente en la oposición y víctimas de fraudes y represiones, que plasmaron cláusulas garantistas de los derechos humanos y normas en contra de cualquier forma de perpetuación en el poder (no reelección de Presidentes, prohibición de que familiares sucedan al gobernante en el mando, de que se postulen antiguos líderes golpistas y otros).

     

    Ese programa no recogió los intereses e idearios de los pueblos indígenas, y de otros actores sociales y económicos (empresarios emergentes del interior del país, trabajadores informales y migrantes) que ahora son relevantes. Y, por otro lado, en varios sentidos (seguridad, fiscal, formas de hacer negocios y competencia comercial, regionalización interna y globalización, pignoración del presupuesto) el pacto político quedó rebasado.

    Edgar Gutiérrez

    8 agosto 2012

    COMENTARIOS
    Reglas para comentar en el foro

    Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente. Se prohíben mensajes que contengan:

  • Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
  • Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
  • Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
  • Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine

  • Mensajes de contenido pornográfico
  • Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
  • Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.

    Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.



    Agregar su comentario
    comments powered by Disqus

    PARA LEER

    Barrondo salva a Pérez

    Helmer Velásquez

    Igualdad y diferencia

    Álvaro Pop AJKEM / Tejedores

    Usufructo, un reto al sindicalismo

    Miguel Ángel Albizures

    Fin de un ciclo histórico

    Edgar Gutiérrez

    Poco para festejar

    MIGUEL ÁNGEL SANDOVAL

    Para comprender Guatemala (1)

    Roberto Gutiérrez Martínez

    OPINION
    JOTA C

    Marca Registrada © Aldea Global, S.A. (elPeriódico)

    AYUDA

    NUESTRA REDACCIÓN

    CONTACTO

    AVISO LEGAL

    15 avenida 24-51 zona 13, Guatemala, Guatemala PBX: (502) 2427-2300

    Mas en esta seccion

    La letra “R”

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251304/

    Comentarios… ¡Ánimo Ejército!

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251303/

    El rincón de Casandra

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251302/

    China pisa fuerte en Latinoamérica

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251301/

    Cuando la mentira y las argucias imperan

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251300/

    Despenalización de las drogas: un camino posible

    Publicado:(2014-07-23)

    /es/20140723/opinion/251299/

    El futuro es hoy

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251242/

    ISR: ¡El “Muso” tenía razón!

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251241/

    Intolerancia

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251240/

    ¿Qué puede aprender Latinoamérica del Mundial de fútbol?

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251239/

    Esa imperceptible cosa llamada desigualdad

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251238/

    Bipartidismo legislativo

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251237/

    El vacío de poder en Gaza

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251236/

    Contraloría de Cuentas

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251235/

    La otra cara del caudillo

    Publicado:(2014-07-22)

    /es/20140722/opinion/251234/

    Treinta meses después…

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251189/

    Democracia simulada

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251174/

    El impacto de los procesos de urbanización

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251173/

    ¿Guardias o asesinos?

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251172/

    PP y Lider: una señal

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251170/

    Olas de niños migrantes: si ponemos las cosas en su lugar…

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251169/

    El país de los absurdos

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251168/

    El entendimiento mutuo y el respeto

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251167/

    Consumo de Internet crece en toda Latinoamérica

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251166/

    Más huevón

    Publicado:(2014-07-21)

    /es/20140721/opinion/251165/

    El Mundial de la FIFA

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251109/

    “CaradeHacha” y la carretera al Atlántico

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251108/

    El peor de los males

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251107/

    La inteligencia artificial (IA), ¿el invento final?

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251106/

    Guatemala en riesgo a país seguro

    Publicado:(2014-07-19)

    /es/20140719/opinion/251105/

    Educación con Calidad

    Publicado:(2014-07-18)

    /es/20140718/opinion/251067/

    Israel y Hamas no son lo mismo

    Publicado:(2014-07-18)

    /es/20140718/opinion/251066/

    El oscuro testaferro

    Publicado:(2014-07-18)

    /es/20140718/opinion/251065/

    ¿Terminaremos todos en la cárcel?

    Publicado:(2014-07-18)

    /es/20140718/opinion/251064/