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    Guatemala, sábado 27 de octubre de 2012

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    OPINIÓN

    Legítima defensa

    Danilo Parrinello

    Nadie está obligado a soportar lo injusto.

    La legítima defensa o defensa propia, es en el Derecho Penal la causa que justifica la realización de una conducta sancionada penalmente, eximiendo de responsabilidad al autor y en el peor de los casos permite reducir la pena a este. La fundamentación, histórica, de la legítima defensa como derecho individual se concibió desde el derecho romano germánico (Italia siglo XI) como defensa del orden jurídico; hay que entender que al defenderse el ser humano representa a su interés personalísimo (su vida, la de sus seres queridos y sus bienes) pero también representa los intereses de la comunidad. Podría decirse que la legítima defensa es el contraataque de una agresión inmediata con el fin de proteger bienes jurídicos propios y ajenos (la vida, los bienes propios y los de otros). La doctrina penal coincide en señalar que el fundamento de la legítima defensa está sustentado en dos columnas que se centran en el aspecto individual y supraindividual (por encima del individuo) del concepto. La doctrina alemana tiende a usar un principio, según el cual “el Derecho no ha de ceder frente al injusto”. Siendo así que los bienes del agresor (su propia vida) pierden importancia respecto de los del defensor al no exigirse una reacción proporcional. La legítima defensa es una causa de justificación de una acción que impide que la calificación de la conducta (la legítima defensa) sea antijurídica y que supondrá la ausencia de una pena. Como requisito se necesita una agresión ilegítima. El Código Penal guatemalteco manifiesta “defensa de su persona, bienes o derechos” debe entenderse que es lícita toda defensa que resulte necesaria aunque el bien que se lesione sea objetivamente más valioso (la vida del agresor) que el que se defiende. En el caso del significado colectivo de la legítima defensa se refiere a que mientras el agresor niega el Derecho, el defensor lo afirma, por ello el Derecho se inclina a favor del defensor y le permite lesionar al agresor en toda la medida que resulte necesaria para impedir que el injusto prevalezca sobre el Derecho. Nadie está obligado a soportar lo injusto. La legislación guatemalteca, Artículo 24 del Código Penal, señala los siguientes requisitos: 1. Agresión ilegítima; 2. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla, y 3. Falta de provocación suficiente por parte del defensor. ¿Capisce?

    Danilo Parrinello

    26 octubre 2012

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