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Avances después del Terremoto de 1976

Los guatemaltecos despertaron hoy, hace 34 años, con un escenario que nadie desearía repetir, el movimiento de un potente terremoto de 7.5 grados en la escala Richter que mató a más de 23 mil personas y que dejó a miles más sin hogar. Las historias son muchas y los que participaron en labores de rescate tienen una propia. Actualmente, existen planes de emergencia para enfrentar una situación de tal magnitud y equipo para realizar tareas de rescate, pero siempre surjen algunas dudas: ¿Estamos realmente preparados para enfrentar un Terremoto? ¿Se ha hecho lo suficiente en los años posteriores al evento del año 1976? ¿Las estructuras donde vivimos o trabajamos son las adecuadas para soportar un sismo?

Eddy Sánchez, director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH), comenta que en Guatemala hay fallas que sobresalen por su tamaño y la energía que pueden liberar, principalmente está la falla de Chixoy-Polochic que es mucho más grande que la del Motagua, la que causó el terremoto de 1976.

“La falla de Mixco es una falla activa y hacia el este la falla de Santa Catarina que es inactiva por el momento, asimismo en la parte sur está la falla de Jalpatagua que se extiende hasta el departamento de Guatemala y que provoca terremotos cada 30 o 50 años, la última vez que ocasionó uno fuerte fue en 1917 y otro en 1918”, asegura Sánchez.

Existen otras zonas sísmicas activas, como la zona de subducción en el oceáno Pacífico y que produce sismos a lo largo de toda la costa de Centroamérica, esta zona tiene la capacidad de provocar movimientos telúricos por encima de los 8 grados en la escala de Richter.

Sánchez explica que la profundidad o hipocentro de un sismo se refiere al lugar donde se da el rompimiento de las rocas que provocan el evento sísmico, puede a estar a diferentes profundidades, “un sismo profundo tiene la tendencia a una mayor dispersión y la energía es liberada en un radio mucho más amplio mientras que si es superficial entonces la intensidad que alcanza es bastante fuerte y mucho daño”, como lo fue el terremoto de Haití con un hipocentro de 10 kilómetros de profundidad.

Sergio García Cabañas, director nacional de operaciones de emergencia de la Coordinadora Naciona para la Reducción de Desastres (CONRED), comenta que existe actualmente un plan nacional de emergencia en el que abarca a unas 54 entidades donde cada una tiene una función y una responsabilidad al momento de un desastre. “Contamos con un centro de operaciones de emergencia que está dividido en cuatro sectores que aglomera a las instituciones y que son llamadas dependiendo de la necesidad o del requerimiento que se maneje en la emergencia”, comenta García Cabañas.

En el caso de un terremoto, señala García, nuestro protocolo indica que de inmediato se arma un Sistema de Comando de Incidentes y desde allí se señalan las directrices para las personas que trabajan en las actividades de respuesta a emergencias, principalmente la búsqueda y rescate. Al momento de un terremoto existen equipos especializados que han sido entrenados en rescate en estructuras colapsadas, espacios confinados, tenemos ingenieros estructurales, geofísicos y médicos, entre otros. “Al momento de un desastre, el equipo de rescate adscrito a Insarag, organismo de las Naciones Unidas, automáticamente pueden solicitar el auxilio a países vecinos, varios equipos especializados entonces llegan pero todos bajo los lineamientos del sistema del comando de incidentes”, agrega García Cabañas.

Por su parte José Rodríguez, vocero del cuerpo de Bomberos Municipales comenta que en caso de terremoto cuentan con 9 estaciones en la capital y 4 unidades tipo BREC (Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas) y varias plantas eléctricas. “Recientemente nuestra comandancia obtuvo un mini tractor de rescate que tiene aparatos que son de mucha utilidad para estructuras colapsadas ya que cuenta con un martillo que ejerce presión de hasta 14 mil libras de presión y así se ingresa de forma rápida adonde está la víctima”, comenta Rodríguez.

Los Bomberos Municipales cuentan con 203 miembros de la guardia permanente y 443 miembros de la guardia ad honórem y todo ese personal es llamado en el momento de una emergencia nacional, asegura Rodríguez. Roberto Chang, ex presidente de la Asociaciòn Guatemalteca de Ingenieros Estructurales y Sìsmicos (AGIES), comenta que la preocupaciòn más grande de las construcciones es el lugar o sitio en que se hacen las construcciones y que añaden vulnerabilidad a la hora de un sismo fuerte y no tanto el material que se ocupa, aunque si cuenta. Es decir, “construyen vulnerabilidad y no algo seguro; las municipalidades deberían evitar que las personas construyan en lugares de riesgo y no estimularlos al darles drenajes o agua en esas zonas”, agrega Chang.

Aunque existen normas de construcciòn proporcionadas por la AGIES, no pasan de ser recomendaciones para edificaciones de gran tamaño y menores, aunque algunas instituciones pùblicas han decretado acatarlas, como el Ministerio de Comunicaciòn y Vivienda y la municipalidad de Chiquimula, entre otros.

Existen también normas simples a seguir y son para las construcciones menores, donde muchas veces la obra no es dirigida por profesionales, pero que si las toman en cuenta, podrìan edificar una construcciòn muy segura, concluye Chang.

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El terremoto en números

El 4 de febrero a las 03:03 horas se activó la falla del Motagua y provocó un sismo de 7.6 grados en la escala de Richter. El 6 de febrero a las 12:06 horas se registró una réplica de 6 grados Richter.

20 departamentos resultaron dañados y más de un millón de familias quedaron sin hogar. Las cifras oficiales estiman que quedaron 76 mil heridos y más de 23 mil muertos.

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Así lo vivieron

Orlando Falla, bombero Municipal activo de 1963 a 1995 participó en tareas de rescate ese 4 de febrero de 1976 recuerda que el corte de energía eléctrica ayudó a evitar incendios y después del sismo, del cual todos sus familiares resultaros ilesos, empezó a recorrer y prestar ayuda en su vecindario, posteriormente fue a la estación central de Bomberos Municipales para ser desplazado y prestar servicio.

El trabajo de Falla en ese momento fue descombrar y rescatar a sobrevivientes del sismo que estaban soterrados en sus casas y recuerda perfectamente la réplica del viernes, 6 de febrero donde comenta que “la carretera se veìa que se movìa como una culebra y vi que una nube de polvo cubrìa a la ciudad y me acuerdo que una señora que iba en su carro, en el momento de la réplica perdió el control del automóvil y se metió en una champa que resguardaba a una familia y resultó herido un niño”.

Falla es de la idea que si el terremoto hubiera sido en horas hábiles, posiblemente se hubieran reportado más pérdidas humanas porque “yo daba clases en un colegio del sur de la ciudad y era un edificio de tres niveles que colapsó, entonces todos los estudiantes y profesores no hubiéramos sobrevivido”, agrega “La solidaridad se hizo ver entre los guatemaltecos y todo el mundo se puso a trabajar y en pensar reconstruir sus hogares… como bombero, lo más impactante fue ver tanto muerto al mismo tiempo, afortunadamente no hubo mucho familiar de bomberos que hayan fallecido en el momento del terremoto”, recuerda Falla.

José Alfredo Coronado, actual comandante ejecutivo del Cuerpo Voluntario de Bomberos, activo desde 1960 a la fecha y quien se encontraba de turno la noche del sismo, comenta que “las experiencias son muchas. Lo primero que hicimos fue ver si nosotros mismos estábamos bien y luego ir al rescate de sobrevivientes, nos tocó un trabajo bastante especial que no se había vivido por parte de ningún bombero”.

Coronado se ve sorprendido ese día del terremoto por historias impactantes como ésta que recuerda de manera especial, donde “un hombre llegó gritando a la estación de que su mamá aún estaba viva bajo los escombros y nos tocó por lo menos 4 horas poder sacarla, aunque llegamos a un punto donde decidimos amputarle una pierna para poderla sacar. Pero, un compañero de trabajo rogó que no hicieran eso y afortundamente con esfuerzo la logramos sacar sin hacer la amputación, lo que quiere decir, que la Providencia fue buena con ella”.

“La normalidad fue llegando, trabajamos durante un mes sin parar, conforme todo se iba normalizando conseguíamos permiso para poder ir a visitar a nuestros familiares”, agrega Coronado.

Como miembro del cuerpo de Bomberos Voluntarios, Coronado aconseja a la población estar preparada porque ellos como cuerpo de socorro tienen la capacidad de responder a una emergencia de terremoto, resta nada más que cada uno en su hogar mantenga la prevención adecuada.

Eddy Sánchez, director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH), también tiene una historia que contar sobre el día del terremoto de 1976 y comenta que “en esos días tuve la mala suerte que se me estaban entrando los ladrones y andaban en el techo de mi casa y eso me despertó pero de pronto escuché un retumbo y un sonido como de una locomotora viniendo hacia nosotros, en la oscuridad se escuchó el ruido de la tierra y todo el tejado de mi casa vibrar. Mi casa sufrió daños muy serveros que después tuvimos que derribar y vivir en el Cerro del Carmen en una champa con mi familia”. Sánchez comenta que ese día observó varias cosas, entre ellas es que hacia el lado oeste de la capital se podía ver un cielo rojizo y que posteriormente se informó sobre el asunto y es que al momento de un terremoto puede ocurrir liberación de energía que se manifiesta de esa manera.

“Para ese entonces ya trabajaba en el Observatorio Nacional y para la réplica fuerte del 6 de febrero me encontraba con el director de la institución, Claudio Urrutia, precisamente observando los sismógrafos cuando escuchamos el ruido de la tierra y curiosamente también con nostros habían unos sismólogos norteamericanos que salieron corriendo despavoridos cuando sintieron el sismo y se debe a que muchos de ellos solo tenían ideas teóricas de los movimientos y lo vinieron a sentir a Guatemala”, comenta Sánchez.

En ese momento “escuchamos como que avanzaba un tren o algo muy pesado e inclusive yo ví ondulaciones sobre la tierra que teóricamente se dice que no existen, pero son reales”, asegura el director del INSIVUMEH. Sergio García Cabañas, ahora encargado de dirigir todas las operaciones de emergencia como director nacional de operaciones de la Comisión Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), el día del terremoto de 1976 era jefe de socorristas de la Cruz Roja Guatemalteca comenta acerca de su experiencia en esos días difíciles para el país.

García Cabañas, que para ese entonces tenía 19 años, se encontraba de servicio como socorrista voluntario en la benemérita institución de la Cruz Roja y desde ese día hasta después de un mes y medio no tuvo cese de actividades, particularmente García fue desplazado a prestar servicio a San Juan Sacatepéquez durante los primeros 8 días después del sismo.

“Lo que más me impresionó fue la cantidad de cadáveres que se encontraban en las calles, se tuvieron que juntar en campos donde se abrieron fosas comunes. A los cadáveres al principio se les empezó a quitar el dedo pulgar pensando que después iba a ser la identificación de los cadáveres, pero no había clasificación por parte de autoridades para luego poder comparar, entonces vimos que no era fructífero seguir haciendo esa operación”, comenta García Cabañas.

Así, existen miles de personas más que tienen una historia distinta que contar, cada una vista desde un ángulo diferente. La experiencia ha quedado grabada en las mentes y corazones de quienes vivieron el terremoto de cerca y mucho más para aquellos que perdieron a un familiar o un amigo.

El terremoto en números

Falla: Es una fractura en las rocas a lo largo de la cual ha habido movimiento por lo menos en los últimos 10,000 años.

Terremoto: Cualquier movimiento sísmico que produce daños de importancia, y pérdidas humanas.

Tsunami (maremoto): Es el resultado del movimiento sísmico del fondo oceánico transmitido a la masa del agua, produciendo las olas sísmicas marinas.

Latitud: Distancia medida hacia el Norte o el Sur, respecto al paralelo 0 (cero) -Ecuador-, expresada generalmente en grados y minutos.

Longitud: Distancia medida hacia el Este o el Oeste, respecto al Meridiano de Greenwich, expresada generalmente en grados y minutos.

Hipocentro o foco: Es el punto del interior de la Tierra de donde se origina la onda sísmica, y se localiza con latitud, longitud y profundidad.

Epicentro: Es el punto situado verticalmente encima del hipocentro, en la superficie de la Tierra, únicamente se representa por latitud y longitud.

Distancia epicentral: Es la distancia medida en línea recta entre el epicentro y la estación de observación.

Tiempo de origen: Es el instante en que el sismo se produce en el hipocentro.

Tiempo de recorrido: Es el lapso de tiempo desde que se origina el sismo, hasta el arribo de las ondas sísmicas al punto de observación.

Sismómetro: Instrumento mécánico o electrónico que detecta el movimiento del suelo ocasionado por las ondas sísmicas.

Sismógrafo: Aparato que registra en papel la señal del sismómetro.

Sismograma: Gráfica producida por el sismógrafo que representa el movimiento del suelo.

Intensidad: Escala utilizada para medir la fuerza con que se sintió un sismo, o los daños ocasionados. La más utilizada actualmente es la Escala de Mercalli Modificada.

Magnitud: Escala utilizada para medir el tamaño de un sismo, es decir, la cantidad de energía que liberó. La más conocida es la Escala de Richter.

Fuente: www.insivumeh.gob.gt

Terremotos en la historia de Guatemala

A continuación presentamos un pequeño resumen de los principales eventos ocurridos en el presente siglo, indicando los parámetros más importantes y algunos comentarios de carácter macrosísmico.

El terremoto de 1902: El día 18 de abril a las 20:23:50 hrs. ocurrió un sismo fuerte que ocasionó daños principalmente en Quetzaltenango y Sololá. Hubo reportes de aproximadamente 200 muertos, sin embargo es difícil pensar que un evento tan fuerte no cobrara más vidas. La magnitud del evento fué 7.5. Localización en 14.90 grados de latitud Norte, 91.50 grados de longitud Oeste, y 60 Km. de profundidad aproximadamente.

El terremoto de 1913: El día 8 de marzo a las 08:55 hrs. tuvo como principal acontecimiento la destrucción de Cuilapa, cabecera departamental de Santa Rosa, reportó muchas víctimas. Es importante mencionar que éste y otros eventos sucedidos en los fallamientos del Norte son de poca profundidad (5 a 6.5 Km.) y magnitud, lo que los hace ser muy locales y destruyen en un perímetro muy reducido del epicentro. No se tiene localización exacta del epicentro.

Los terremotos de 1917 y 1918: Dos de los eventos famosos del presente siglo. En realidad no fueros dos sismos, sino una serie, posiblemente un enjambre, en el cual las condiciones se prestaron para reconocer estos dos eventos como los más importantes. Después de elaborar una consulta por varios meses al respecto, se puede definir la actividad de la siguiente forma: El 27 de noviembre de 1917 se hizo sentir un fuerte evento en las proximidades de la capital, para ser exactos, sus más fuertes efectos se sintieron en el municipio de Villa Nueva, equivocadamente la población lo consideró parte de la actividad del volcán de Pacaya, que se encuentra próximo a esa población. Al parecer, un período de actividad del volcán sucedió en esas fechas. Según información de los diarios de la época, la actividad de continuó percibiendo en los días subsiguientes; hasta que el día 26 de diciembre a las 05:21:00 hrs. una gran liberación de energía tuvo lugar y destruyó en gran parte el centro de la capital y las proximidades. A esta le sucedió otra, un posible post-evento (aftershock, continuación de la liberación de la energía), a las 06:18:00. Este acontecimiento prácticamente libera de posibilidades volcánicas a la actividad, puesto que los eventos volcánicos están limitados a una decena de kilómetros debido a su superficialidad. A pesar de la destrucción del edificio ocupado por el principal diario que en ese entonces existía ( diario de Centro América), para principios de 1918 se pudo recuperar un poco de información, la cual nos reporta el fenómeno con la misma intensidad en los alrededores a la capital (50 Km. por lo menos), lo que nos da como parámetro importante la superficie del evento. Se reportaron más de 250 personas muertas. El lógico pensar que posterior a estos dos eventos, tuvieron que darse una serie de microeventos para compensar el desplazamiento interno del terremoto ocurrido. El 4 de enero de 1918, a las 04:30.10 y 04:32.25 hrs., dos nuevos eventos sacudieron la ciudad. El final de la fuerte actividad lo marcó el 24 de enero aproximadamente a las 07:30 hrs. Este último reportó bastantes daños, pero es lógico pensar que la ciudad había sufrido bastantes sacudidas; de tal manera que no se puede definir si el evento fué más o menos fuerte que los anteriores. El 11 de enero de 1918 se hizo presente T. C. Morris, asistente en los trabajos de infraestructura en la zona del Canal de Panamá, quien obedeciendo órdenes superiores realizó un informe de lo observado; consideró de mucha importancia la opinión, puesto que la persona contaba con amplios conocimientos sobre construcción y define bien los daños a estructuras hechas de adobe y ladrillo, los cuales carecen de refuerzo y trabajan principalmente por gravedad.

De acuerdo a Morris, en su informe del 27 de febrero quien al parecer también tenía conocimientos sobre aspectos sismológicos, la actividad catalogada hasta ese entonces, de 9 grados de intensidad en la antigua escala de Rossi-Forel, fué definida por él de 5 grados en la misma escala, lo que implica 6 grados el la escala actual, aproximadamente (escala MM). No se tiene la localización exacta del hipocentro.

El terremoto de 1942: El día 6 de agosto a las 23:36.98 hrs. se registró el terremoto de mayor magnitud hasta la fecha Ms = 8.3. Tuvo localización en 13.9 grados latitud Norte y 90.8 grados longitud Oeste. La profundidad fué de 60 Km. y causó los siguientes efectos:

El terremoto de 1959: Se registró el día 20 de febrero a las 18:16.33 hrs. Puede ser considerado como uno de los eventos destructores más al Norte del territorio nacional, tuvo localización en 15.94 grados latitud Norte y 90.59 grados longitud Oeste, la profundidad fué de 48 Km. El evento presentó los estragos más importantes en la población de Ixcán, departamento de El Quiché.

El terremoto de 1976: Al hablar de grandes terremotos en Guatemala, las mediciones matemáticas indican que el evento de 1942 ha sido el de mayor cantidad de liberación de energía en lo que va del siglo, sin embargo, no ha sido el más destructor. Posiblemente por la ubicación del evento y la menor población existente en la época influyeron en ello.

El terremoto de Uspantán en 1985: Registrado el 11 de octubre a las 03:39.17 hrs. Se considera este evento importante por haber destruido una cuidad casi por completo, característico de los fallamientos del Norte, fué superficial (5 Km de profundidad), localizado en 15.3 grados latitud Norte y 90.9 grados longitud Oeste, magnitud Ms = 5.0 grados; posiblemente el evento de menor magnitud con efectos destructores en el presente siglo.

El terremoto de Pochuta en 1991: El 18 de septiembre a las 03:48:13 se produjo un evento sísmico superficial de 5.3 grados de magnitud, en la región Sur-Oeste de Chimaltenango, lo cual causó destrozos de por lo menos el 80% de la población de San Miguel Pochuta, registrándose una intensidad máxima de VII MM. en la zona de mayor desastre. Posterior al evento principal se desarrolló un enjambre sísmico que en las primeras 24 horas registró por lo menos 436 réplicas que oscilaron entre 0.6 y 4.0 grados de magnitud (Mc) detectados por la Red Sismográfica Nacional.

El sismo del 10 de enero de 1998: El 10 de enero a las 02:20:10 se produjo un sismo de magnitud 5.8 Mc en la Escala de Richter. Este evento inició una serie de réplicas que se extendió hasta el 20 de enero. El evento principal fué seguido de otro, de menor magnitud, a las 02:37:31 hrs. la magnitud de este evento fué de 4.4 Mc en la Escala de Richter.

Posteriormente, el 2 de marzo a las 20:24:46 hrs. se produjo un sismo de magnitud 5.6 Mc en la Escala de Richter. Después de una serie de réplicas, se registró un segundo evento de magnitud 4.8 Mc en la Escala de Richter, a las 22:18:19 hrs. Nuevamente esta serie de sismos tuvo como área epicentral, la zona de subdcción frente a las costas de Retalhuleu y Suchitepéquez.

Esta Actividad continuó hasta el 7 de marzo y produjo aproximadamente 400 sismos, de los cuales se reportaron 11 como sensibles, con magnitudes entre 3.5 Mc y 5.6 Mc en la Escala de Richter; y aunque no hubo reporte de pérdidas humanas, si hubo daños materiales en Quetzaltenango, Retalhuleu, Suchitepéquez, San Marcos y la Ciudad Capital. También fué sensible en Huehuetenango, Alta Verapaz, Baja Verepaz, Escuintla y Tapachula, México.

Fuente: www.insivumeh.gob.gt

Informe del Servicio Geológico de Estados Unidos sobre el terremoto de 1976

El terremoto más destructivo desde el de 1917 golpeó a Guatemala el 4 de febrero de 1976. La magnitud fue de 7.5 en la escala de Richter y su epicentró se localizó a 160 kilómetros al noreste de la ciudad de Guatemala. El fenómeno mató a más de 23 mil personas y miles más resultaron heridos. El daño fue extenso. La mayoría de viviendas construidas de adobe en los asentamientos de la capital fueron completamente destruidas, dejando a miles sin hogar. El transporte de ayuda se dificultó debido a los deslizamientos en distintas áreas. Algunas comunidades estuvieron sin electricidad y sin comunicación durante muchos días. El sismo principal o terremoto fue precedido por muchas réplicas, los más grandes, causaron muertes adicionales y daños.

Identificación de la falla que causó el terremoto Los primeros reportes del equipo de investigación del USGS en Guatemala identificaron a la falla del Motagua como la principal causa del terremoto de 7.5 La falla recorre de este a oeste y llega a unos 25 kilómetros al norte de la capital y probablemente hasta Puerto Barrios cerca del Golfo de Honduras.

Durante un reconocimiento aéreo en la zona de la falla del Motagua, los científicos del USGS observaron un resquebrajamiento de tierra a lo largo de 160 kilómetros en la falla. El epicentro del gran sismo fue identificado a 20 kilómetros al oeste de Los Amates, al sur del Lago de Izabal.

El Dr. George Plafker, científico del USGS, viajó en ese entonces a Guatemala para trabajar con geólogos guatemaltecos y comentó que aunque la falla de Mixco es más pequeña que la del Motagua, esta también causó daños. La falla de Mixco está a 10 kilómetros del centro de la capital.

En términos de energía, el terremoto de Guatemala liberó 90 veces más energía que el terremoto de Managua de 1972 pero solamente la dieciseisava (1/16) parte de la energía liberada en el terremoto de San Francisco de 1906.

Como California, Guatemala es llamada “tierra de sismos”. La falla del Motagua como la de Mixco son fallas reconocidas como activas.

Fuente: www.usgs.gov (http://earthquake.usgs.gov/earthquakes/world/events/1976_02_04.php)