Hoy es lustrador, mañana, talvez, administrador de empresas, eso quiere Luis Manuel. Por ahora dirige la empresa familiar, o así concibe su trabajo y el de sus hermanos.
Busca y busca clientes por los recovecos del parque de Antigua Guatemala, siempre atento a los pies que caminan a su lado. “Lustre, jefe, buen lustre”. ¿No entendió?, prueba en inglés: get to shoe shine. En italiano quizá: pulire le scarpe.
Luis Manuel Chivalán es muy persistente cuando ve zapatos que necesitan una pulida, los persigue con su caja y su banquito. Tiene 13 años y hace 3 se inició como lustrador. “Un amigo me enseñó el oficio, a veces me dejaba usar sus materiales y con lo que gané en 5 meses pude comprar mi propia caja y el banquito”, cuenta mientras asegura unos clavos flojos de su caja de trabajo, la que contiene el cepillo, las tintas y una banda.
Este año obtuvo su diploma de sexto grado en la escuela J. Adrián Coronado, jornada matutina. “Pasaba como cualquier niño sin más preocupaciones que las de las tareas, pero a las 12:30 eso cambiaba al sacar del bolsón su caja de lustre”, dice Christian González, director del establecimiento. Un estudiante promedio, según sus notas, pero con otras habilidades. “Estos niños desarrollan otro tipo de procesos por el contacto con adultos, son más elocuentes, extrovertidos, como Luis Manuel”, observa.
Luis Manuel y sus hermanos son como una pequeña empresa, así lo entiende, así lo explica: “Mi hermano y yo lustramos, mi hermana vende billetes de lotería, mi mamá también”. Jacinta Chivalán, la madre del chico es originaria de San Miguel Uspantán, Quiché, se mudó a La Antigua con sus hijos en busca de trabajo. Dobló camisas en una maquila, pero no ganaba lo suficiente, quería aprender a coser como operaria para ganar más. La oportunidad jamás llegó. De esa cuenta vende billetes de lotería en el Portal de las Panaderas. Ella gana Q150 a la semana, más los Q25 o Q30 diarios de Luis Manuel, y otro tanto igual de sus hermanos Sandra, de 11 años, y Fernando, de 7. Alcanza para la renta y la comida de todos, incluido el pequeño Maycol de 3 años. Ocupan un cuarto donde solo cabe la cama en la que todos duermen, una mesa de madera, dos sillas y una estufa que poco falta para no funcionar más.
De lo que gana Luis Manuel aparta un poco para cubrir gastos como tiempo en un café net para hacer las tareas. “Una computadora con Internet y una impresora me servirían mucho”, dice tímidamente, viendo hacia abajo en busca de potenciales clientes. Jacinta está orgullosa de su primogénito, terminó la primaria y eso es mucho para quien solo llegó a cuarto primaria. Pero Luis Manuel quiere más, quiere ser administrador de empresas. “Eso quiero estudiar”.
- Becas de estudio para Luis y sus hermanos.
- Un curso de corte y confección para Jacinta.
- Una estufa, dos literas y una televisión.
- Una computadora con internet y una impresora para las tareas.
- Bicicletas y un carrito de control remoto para Maycol
- Ropa y zapatos: Luis calza 34, Sandra 35, Fernando 32 y Maycol 35.
- Luis y Fernando quieren conocer al portero Jaime Penedo del Municipal.
- Invitación para 5 personas en algún restaurante.
Cuenta BAM
Depósitos
MARÍA JACINTA CHIVALÁN
30-2008465-9

